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Bienveni@. Mi nombre es Amanecer y soy estudiante de 3º de Magisterio de Educación Infantil en la Universidad de Sevilla. He creado este blog para la asignatura de Nuevas Tecnologías de la Educación. Tarea que nos ha mandado el profesor para practicar para el examen. Espero que os guste y os sirva de ayuda para conocer mejor las ventajas del uso de la web 2.0. Gracias por visistarlo. Un cordial saludo.

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OBESIDAD

8 jun 2010
España presenta un cuadro de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.


¿Qué es la obesidad?
Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.
Para calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.


Niños con sobrepeso
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar. En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, España, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace solo cinco años presentaba apenas un 5% de menores obesos.


Qué y cuánto debe comer un niño
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.

HIPERACTIVIDAD

Conozca el perfil de un niño hiperactivo, y cómo se trata a este trastorno.

La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902 por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.


Perfil de un niño hiperactivo
Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.


Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño
- De 0 a 2 años: Descargas mío clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
- De 2 a 3 años: Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.
- De 4 a 5 años: Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
- A partir de 6 años: Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.


Causas de la hiperactividad infantil
La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña). En el año 1914 el doctor Tredgold argumentó que podría ser causado por una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos. Posteriormente en el 1937 C. Bradley descubre los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos. Basándose en la teoría anterior, les administraba medicaciones estimulantes del cerebro (como la benzedrina), observándose una notable mejoría de los síntomas.


Síntomas en un niño hiperactivo
Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:
- Dificultad para resistir a la distracción.
- Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
- Dificultad para atender selectivamente.
- Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
- Actividad motora excesiva o inapropiada.
- Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
- Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
- Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
- Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
- Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
- Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.


Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo
Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban riñéndole haga lo que haga.


Tratamiento de la hiperactividad
El tratamiento depende de cada caso individual.
El tratamiento farmacológico es a base de estimulantes para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos sicóticos.
El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
El tratamiento cognitivo o autoconstrucciones, se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

AUTISMO

Cómo identificar el autismo en la infancia

El autismo es un trastorno infantil que suele darse preferentemente en niños que en niñas.
Las habilidades de un niño autista pueden ser altas o bajas dependiendo tanto del nivel de coeficiente intelectual como de la capacidad de comunicación verbal.


¿Cuales son las causas del autismo?
Las causas del autismo aún son desconocidas. Pero existen algunas teorías:

1. Las relaciones del niño autista y su entorno y medio social. Se dice que el autista es así porque no ha recibido afectividad cuando era pequeño. Que ha tenido padres distantes, fríos, demasiado intelectuales.

2. Deficiencias y anormalidades cognitivas. Parece existir alguna base neurológica aunque no está demostrada.

3. Ciertos procesos bioquímicos básicos. Se ha encontrado un exceso de secreción de Serotonina en las plaquetas de los autistas.


Perfil de un niño autista
Un niño autista tiene una mirada que no mira pero que traspasa. En el lactante se suele observar un balbuceo monótono del sonido, balbuceo tardío, y una falta de contacto con su entorno, así como de un lenguaje gestual. No sigue a la madre y puede entretenerse con un objeto sin saber para qué sirve.
En la etapa preescolar el niño se muestra extraño, no habla. Le cuesta asumir el yo e identificar a los demás. No muestra contacto de ninguna forma. Pueden presentar conductas agresivas incluso a sí mismo. Otra característica del autismo es la tendencia a llevar a cabo actividades de poco alcance de manera repetitiva. El niño autista puede dar vueltas como un trompo, llevar a cabo movimientos rítmicos con su cuerpo tal como aletear con sus brazos.

Los autistas con alto nivel funcional pueden repetir los comerciales de la televisión o llevar a cabo rituales complejos al acostarse a dormir. En la adolescencia se dice que 1/3 de los autistas suelen sufrir ataques epilépticos lo cual hace pensar en una causa nerviosa.


Un resumen de los síntomas que pueden indicar que el niño sea autista
- Acentuada falta de reconocimiento de la existencia o de los sentimientos de los demás.
- Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de aflicción.
- Ausencia de capacidad de imitación.
- Ausencia de juego social.
- Ausencia de vías de comunicación adecuadas.
- Marcada anormalidad en la comunicación no verbal.
- Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a ser adulto.
- Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con afectación.
- Anomalía en la forma y contenido del lenguaje.
- Movimientos corporales estereotipados.
- Preocupación persistente por parte de objetos.
- Intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.
- Insistencia irrazonable en seguir rutinas con todos sus detalles.
- Limitación marcada de intereses, con concentración en un interés particular.


¿Existe tratamiento?
La educación especial es el tratamiento fundamental y puede darse en la escuela específica o bien en dedicación muy individualizada ("Maternage"). Se puede recurrir a la psicoterapia aunque los resultados son escasos debido a que el déficit cognitivo y del lenguaje dificultan la terapéutica. El apoyo familiar es de gran utilidad. Los padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno relacional afectivo de crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con asociaciones para padres de niños autistas.
Hay considerar también el tratamiento farmacológico, que deberá estar indicado por un medico especialista.


¿Se puede curar el autismo?
El autismo no tiene curación. Es un síndrome que definió en 1943 un psiquiatra de origen austriaco llamado Leo Kanner. Hoy en día, 50 años después, aún no se conocen las causas que originan esa grave dificultad para relacionarse. Se calcula que unos 350 niños en la Comunidad de Madrid conviven con el síndrome.


¿Lo que deben hacer los padres?
Los padres que sospechan que su niño puede ser autista, deben consultar al pediatra para que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar con certeza el autismo, su nivel de severidad y determinar las medidas educacionales apropiadas. El autismo es una enfermedad y los niños autistas puede tener una incapacidad seria para toda la vida. Sin embargo, con el tratamiento adecuado algunos niños autistas pueden desarrollar ciertos aspectos de independencia en sus vidas.
Los padres deben de alentar a sus niños autistas para que desarrollen esas destrezas que hacen uso de sus puntos fuertes de manera que se sientan bien consigo mismos. El psiquiatra, además de tratar al niño, puede ayudar a la familia a resolver el estrés; por ejemplo, puede ayudar a los hermanitos, que se sienten ignorados por el cuidado que requiere el niño autista, o que se sienten abochornados si traen a sus amiguitos a la casa. El psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudar a los padres a resolver los problemas emocionales que surgen como resultado de vivir con un niño autista y orientarlos de manera que puedan crear un ambiente favorable para el desarrollo y la enseñanza del niño.

MENINGITIS

Identificar los síntomas de la meningitis en los niños y bebés

La meningitis es la inflamación de las meninges (membranas que recubren el cerebro y la médula espinal) secundaria a una infección. Es una infección grave del Sistema Nervioso Central, pudiendo poner en peligro la vida del niño o dejar secuelas (sordera, etc).


Síntomas y causas de la meningitis en niño y bebés
En los niños pequeños los síntomas son: fiebre, rechazo del alimento, irritabilidad, somnolencia, vómitos, mientras en los niños mayores suelen tener cefalea intensa, molestia ocular, además de irritabilidad, somnolencia y vómitos. Se observan convulsiones en un 40% de los casos.

La meningitis es causada por una bacteria que se propaga al cerebro del niño través de la sangre. El niño puede adquirir la enfermedad después de haber tenido una infección en otra parte del cuerpo, como en el oído, la nariz o la garganta. Puede también adquirirla después de sufrir una lesión en la cabeza. Estas bacterias pueden contagiarse de una persona a otra. Cuánto a la otra meningitis, distintos virus pueden causarla. Los virus más comunes entran a través de la boca, se multiplican en el cuerpo y se eliminan a través de los excrementos. Las manos sucias pueden llevar el virus y pasarlo a otra persona. Los virus que causan meningitis aséptica pueden ser transmitidos hasta semanas después de pasada la infección.


Tratamiento de la meningitis en niño y bebés
La vacunación es muy importante para prevenir esta seria infección, sobre todo en los niños menores de 2 años. Todo niño en el que se sospeche meningitis deberá ser sometido a un procedimiento denominado Punción Lumbar del cual se obtiene el Líquido Cefalorraquideo el cual se encuentra entre las membranas o meninges y es el encargado de nutrir a los componentes del Sistema Nervioso Central (cerebro, cerebelo, bulbo, médula espinal). De esta forma se llega a hacer el diagnóstico, establecer la etiología Bacteriana o Viral, según las características químicas y cultivo de dicho líquido. Una vez obtenido el mismo se deberá comenzar con el tratamiento antibiótico adecuado lo más pronto posible para evitar complicaciones y secuelas posteriores. Se deberán realizar medidas profilácticas en los contactos cercanos según el tipo de germen encontrado.

CONVULSIONES

Causas y tratamiento de las convulsiones en los niños y bebés

Las convulsiones son un trastorno neurológico súbito y transitorio que aparece relacionado con la fiebre. Suele darse entre los niños de 6 meses y los 5 años de edad, con mas frecuencia en los de 2 años. De 3 a 5 niños de cada 100 lo han padecido. La convulsión febril TÍPICA es una epilepsia que debe curar sola con el tiempo y antes de los 5 años y que, por tanto, suele ser benigna. Una convulsión ATÍPICA pude ser benigna (comprobada por estudios) o ser una verdadera epilepsia. Se manifiesta por: pérdida del conocimiento, con los ojos vueltos hacia arriba, dientes apretados y salida de espuma por la boca, y contracciones musculares que se caracterizan por estallidos rítmicos enérgicos de contracciones musculares que no pueden dominarse voluntariamente. Los músculos del cuerpo se contraen debido a una anormalidad temporal en la función cerebral. A pesar de su apariencia alarmante, una convulsión febril no reviste gravedad.


Causas de la convulsiones en los niños y bebés
En bebés, la más común es el aumento de la temperatura que acompaña a una infección viral. No se descantan los trastornos metabólicos de la glucosa (bajada), calcio, magnesio o sodio, disminución de oxigenación cerebral, infecciones, hemorragias o tumores del sistema nervioso, e intoxicaciones. Aparte de la fiebre, existe una predisposición individual. Niños con mayor tendencia a tener convulsiones en presencia de fiebre las heredan de sus padres. Este antecedente se encuentra en un 30% de los casos. La fiebre por infecciones de tipo catarral es la que más produce convulsiones.


Tratamiento de la convulsiones en los niños y bebés
Lo primero, es bajar la fiebre del niño. Tendrá que desnudarlo y pasarle una esponja empapada en agua tibia (no fría) por su cuerpo. No conviene inmovilizarle ni colocarle nada entre los dientes. Debe despejar un espacio a su alrededor para que no se haga daño a sí mismo. Y mantener la tranquilidad. Cuándo pase la convulsión que no suele tardar mas que 10 a 15 minutos, acuda rápidamente al médico de urgencias mas cercano para una corre cta suministración de medicamentos.

PIE DE ATLETA

Síntomas, causas y cura del pie de atleta en los niños

El pie de atleta es una infección de los espacios interdigitales y de la planta del pie producida por hongos. Es poco frecuente en niños pequeños. Los síntomas más frecuentes del pie de atleta son: enrojecimiento, picor, sensación de quemazón, grietas o descamación en la piel de entre los dedos de los pies, ampollitas o pequeñas escamas en la planta del pie, y mal olor en los pies. Los pacientes frecuentemente presentan afectados sus dos pies y una mano.


Síntoma y causas del pie de atleta en los niños
Es causada por hongos, a través de algunos factores predisponentes como calzado cerrado, duchas y piscinas, ambiente cálido y húmedo, cuadro clínico, provocando lesiones que van desde pápula a vesículas y ampollas que pueden presentar pus.


Tratamiento del pie de atleta en los niños
El tratamiento debe basarse en la buena higiene del pie, en el secado adecuado del mismo, en el uso de sandalias en duchas públicas (camping, clubes, hoteles, etc). Evite el calzado cerrado de cuero en épocas estivales.

El pediatra será el encargado de indicar, en caso de necesidad, el tratamiento espécifico: micomazol, econazol, clotrimazol, etc.

VARICELA

Cuidados de la varicela en niños y bebés

La varicela en niños y bebés se caracteriza por fiebre y la aparición de erupciones en la piel. Es de fácil transmisión y por lo tanto, muy contagiosa. El primer síntoma mas común es un brote con vesículas o ampollas en toda la piel: cuero cabelludo, genitales e incluso aparecen lesiones en la boca. En general, suele causar picores, fiebre alta, cefalea, nauseas, vómitos y pérdida de apetito. En el caso de que observe alguna lesión rara en el niño acuda inmediatamente al médico.


Causas de la varicela en niños y bebés
Esta enfermedad es causada por un virus del grupo herpes llamado Varicela-zoster. El virus se propaga de persona a persona por la tos o el estornudo, y también por contacto directo a través de pañuelos o lesiones en la piel. Entre escolares y familiares, la probabilidad de contagio es superior al 90%. Periodo de incubación: entre el primer contacto con el virus y la aparición de los síntomas, que varía entre 9 a 21 días. Las vesículas se rompen liberando un liquido claro (muy contagioso) y luego de 4 a 5 días se forman las costras. El contagio puede iniciarse 2 días antes de la aparición de las vesículas y prolongarse hasta cinco días después de la aparición de las lesiones o mas.


Tratamiento de la varicela en niños y bebés
Una vez que el niño haya contraído la varicela, no existe tratamiento curativo. Y sí un control de la enfermedad, a base de antitérmicos, un antivírico específico y un antihistamínico para reducir el picor. Tratar de que el niño esté sin pañales la mayor parte del tiempo, mantener su piel siempre limpia, cortar y limpiar las uñas para evitar lesiones de rascado e infecciones, y darle mucha tranquilidad. La varicela puede presentar complicaciones as peligrosas, aunque infrecuentes, en los lactantes y en los adultos.

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